Eva Solo

15 Jul 19
Prensa Libre
El Taller Experimental de Gráfica de Guatemala -TEGG- en un lugar que durante más de una década ha recibido la visita de artistas que buscan explorar el arte del grabado y hacen propuestas que mantiene vigente esta forma de impresión. [plr_link title=”Lea más” post_id=”3225047″ post_title_override=”La muestra que expone el tema de la migración en el Museo de Arte Moderno” link_format=”image” thumbnail_id=”3318385″ /] El TEGG está ubicado en el Centro Histórico de la ciudad. Un oasis donde se respira naturaleza y arte, en que se observa a los artistas creando bocetos, dándole forma a una matriz que será entintada en negro o en diversos colores que dará vida a su imaginación. Los alumnos cada semana tienen un  espacio de tres horas  que en ocasiones se extiende a un poco más de tiempo, según el proyecto. Mientras sus propuestas se hacen vida intercambian experiencias entre todos y exploran su creatividad para aplicar diversidad de técnicas en las que ha evolucionado e incluso algunos intervienen las piezas convirtiéndolo en novedosas propuestas mezclándolo con otras expresiones artísticas. Artistas trabajando sus propuesta en grabado. Cada uno experimenta distintas técnicas. (Foto Prensa Libre: Ingrid Reyes) “El grabado me apasiona porque a diferencia de otras técnicas de las artes visuales requiere de mucha planeación, imaginación y experiencia. Regularmente cuando hace un grabado no lo ve de una manera inmediata, pasan horas o incluso algunos días antes de ver el resultado final y eso es adrenalina pura”, explica Erick Menchú, artista guatemalteco que durante 2019 fue reconocido como el ganador de Arte en Mayo y uno de los fundadores e instructores del TEGG. Podría interesarle: La impactante obra ganadora de Arte en Mayo y la historia del artista que la creó El grabado comienza con una idea, la cual se pasa a boceto y cuando se tiene claridad se pasa a una matriz de madera, de cobre y linotipo. Cuando se tiene concluido el trabajo en esta placa se hacen pruebas de impresión, al principio podría imprimirse en una hoja normal y al momento de alcanzar la limpieza requerida, se imprime sobre un papel de algodón o de otros materiales, explica uno de los alumnos más nuevos, Domingo Gorriz, quien en trayectoria en el arte empieza a experimentar esta otra forma de trabajo.   Al final el grabado se puede hacer una edición determinada y cada pieza se describe con un número. El punto final es la firma de los artistas. En el siguiente video se observa una de las técnicas que utiliza el metal como base.  El proceso lleva cerca de 12 horas y fue elaborado por Sergio Valencia. Otra de las artistas que participa en el taller semanal es María de lo Ángeles Iturbide de Paiz. Ella ha estado cinco años explorando este medio de expresión y sus temas favoritos están en la naturaleza, aunque no es lo único que trabaja. Su último trabajo en grabado explora el valor de la familia y el tiempo en un conjunto de curiosos relojes. La familia es uno de los mensajes que Iturbide plasma en esta obra. (Foto Prensa Libre: cortesía) El TEGG, un proyecto que perdura Eva Salazar, alumna del proyecto y quien actualmente tiene una exposición en Viena, expresa el grabado llega a su vida por el maestro Guillermo Maldonado, con quien recibe los primeros talleres. Lo deja unos años y retoma actualmente los talleres en TEGG. Lea más: Conozca a las artistas guatemaltecas que exponen su arte en Viena “Es una mañana de la semana que se convierte en un oasis, compartimos las ideas y vemos el proceso de diferentes técnicas, un espacio donde se ve nacer proyectos y su culminación”, dice. También invita a otros artistas a seguirse preparando sin quedarse encerrados en lo que ya se sabe hacer y seguir aprendiendo nuevas técnicas y apoyarse en otros maestros, “entre nosotros los artistas uno puede dar una idea o complementar, es parte de crecer en estos espacios”, concluye Salazar. Diferentes herramientas son utilizadas para trabajar en madera, acrilico y metal. (Foto Prensa Libre: Eva Salazar). Por su parte, Jacobo Mena, tambén uno de los estudiantes comenta que este espacio más allá de la posibilidad de trabajar proyectos importantes también les ha llevado a descubrir la disposición de instructores como Menchú. “Menchú -a causa de una enfermedad perdió el oído hace cerca de dos años-, aunque pareciera que tiene una limitación nos ha enseñado su fortaleza porque esto solo potencializó su arte y se sigue entregando a la enseñanza del grabado”, agrega. Este es uno de los últimos trabajos que Mena ha realizado durante su regreso a esta técnica. View this post on Instagram Última ronda monocromática de naufragios. La próxima a color . Edición de 5 copias decentes A post shared by Jacobo Mena (@jacobo.mena) on Apr 26, 2019 at 1:06pm PDT Pero como nació el TEGG.   El lugar lleva 12 años de estar trabajando en promover las artes gráficas y en especial el grabado.  Al principio estuvieron en el edificio de Correos y luego pasaron a las instalaciones actuales, en la 7a. avenida y 12 calle del Centro Histórico. Por el 2005 se escuchaban como maestros de grabado Guillermo Maldonado y Mónica Torrebiarte. En ese tiempo surge el grupo La Torana,  cinco artistas quienes empezaron a trabajar en este tema de una manera artesanal.  Menchú, Norman Morales, Marlov Barrios, Plinio Villagrán y Josúe Romero, eran los integrantes. Los jóvenes de La Torana participaron en un concurso llamado El salón del grabado, ganaron con sus propuestas y el premio fue a especializarse en grabado la Escuela de La Esmeralda,  en México. Tórculo o prensa calcográfica es el nombre de la máquina que ayuda en el proceso de los grabados. (Foto Prensa Libre: Ingrid Reyes). Al regresar a Guatemala se dieron cuenta que no existía un espacio para trabajar a nivel profesional este arte y decidieron comenzar el proyecto que se convirtió en el TEGG. Luego se integraron más personas como Mario Santizo, Alberto Rodríguez y Juan Carlos Melero. En la actualidad Morales, Menchú y Sergio Valencia son quienes lo dirigen. Menchú agrega que el mundo del grabado en la historia guatemalteca ha estado marcada por artistas como Dagoberto Vásquez, Zipacná de León o Roberto Cabrera, entre otros grandes nombres.  A finales de los 80 Moisés Barrios interviene por el regreso de este movimiento en el país. Del trabajo junto a él surgen nombres como Isabel Ruiz, Erwin Guillermo y Anibal López.   Contenido relacionado >Lo que debe saber del XXXIII Simposio de Arqueología en Guatemala >Cinco razones para visitar Sin palabras, la nueva exposición del artista Leonel del Cid Díaz >Las de la intuición, el musical guatemalteco inspirado en canciones de Shakira
15 Jul 19
Deadline

EXCLUSIVE: Paul Auster novel In The Country Of Last Things is getting a Spanish-language movie adaptation from Argentine filmmaker Alejandro Chomski (Asleep In The Sun). Shoot is underway at Pinewood Dominican Republic Studios on the feature starring Argentine newcomer Jazmín Diz, Mexican actor-singer Christopher Von Uckermann and Maria De Medeiros (Pulp Fiction). Funding comes from […]

15 Jul 19
LaPatilla.com
Eugene “Buzz” Aldrin en la Luna, una de las más icónicas imágenes del hombre en otro mundo.   “Las huellas del hombre van a permanecer millones de años en la Luna”,  dice Diego Córdova, historiador argentino e investigador de las misiones espaciales. Así lo reseña infobae.com Autor de Huellas en la Luna, un libro que define su obra con entusiasmo: “Se trata de un material nunca antes publicado en nuestro idioma y en nuestro país. Entrevisté astronautas, visité la NASA, estuve con dos caminantes lunares -Edgar Mitchell (Apolo 14) y Charles Duke (Apolo 16)- y obtuve el testimonio de la única periodista mujer argentina que presenció y registró el lanzamiento de Apolo 11 para la TV, Mónica Cahen D’Anvers” Córdova enumera algunos datos para darle marco a la entrevista. Recuerda que la misión Apolo fue bautizada en homenaje a un dios griego, que el lanzamiento fue e 16 de julio de 1969 y que cuatro días después -el 20 de julio- los astronautas Neil Armstrong y Edwin “Buzz” Aldrin se convertirían en los primeros hombres en caminar sobre la superficie lunar. Durante dos horas y media la exploraron y extrajeron material físico –21 kilos de roca lunar- para que fuera estudiado. Mientras, Michael Collins quedó al mando del módulo espacial. El Apolo 11 fue impulsado por el cohete Saturno V (de 111 metros de alto) desde la plataforma LC 39A y lanzado a las 13:32 UTC del complejo de Cabo Cañaveral, en Florida. Oficialmente, la misión fue conocida como AS-506. El historiador, que trabajó durante años buscando nuevos datos sobre las misiones Apolo, se ríe cuando se le pregunta sobre las teorías que ponen en duda la llegada del hombre a la Luna. Descree que después de 50 años “el gran logro de la humanidad” tenga aun detractores. “Este libro nació para despejar esas teorías y para que las nuevas generaciones sepan qué pasó en cada una de estas misiones entre 1969 y 1972”. Las pruebas que derriban los mitos El astronauta Buzz Aldrin en la superficie de la Luna con el módulo lunar (LM) Eagle durante la actividad extravehicular del Apolo 11 (EVA).   Lejos del simple fanatismo por las misiones espaciales y, en especial, las Apolo, Córdova comenzó a desandar el camino de los hombres que formaron parte de las seis tripulaciones que lograron alunizar. La misión Apolo 11 fue la primera y marcó un hito en la historia de la humanidad. A ella hace referencia el capítulo 10 de Huellas en la Luna, el libro de 444 páginas en el que muestra más de 300 fotos del trabajo realizado por la NASA hasta principios de la década del 70. —En el libro derriba mitos y algunos son las versiones que dicen que la llegada del hombre a la Luna fue una puesta en escena y quienes lo afirman aseguran tener pruebas… —Esas supuestas pruebas con un poquito de conocimiento y sentido común ¡se caen enseguida! ¡Está más que probado que el hombre sí llegó a la Luna!  —¿Cómo lo comprobaron? —Principalmente con mucho de sentido común. Pero vamos por parte. Primero, los detractores dicen que no es real porque en las fotos de los hombres en la Luna no se ven estrellas de fondo sino un manto negro. Aseguran que eso no es posible porque si en la Luna no hay atmósfera deberían verse todas las estrellas, pero se ve ese telón negro. Argumentan que sería imposible falsificar las constelaciones que deberían aparecer y que por eso se optó por el “fondo negro”. ¡Esto es falso! —¿Por qué? —Porque en distintas fotos de distintas misiones en órbita terrestre siempre aparece el fondo negro. La explicación es fotográfica: la apertura del foco de la cámara tiene unas décimas de segundos porque los elementos cercanos (el astronauta, la nave espacial, la superficie de la Luna) reflejan luz y si se abriera la cámara unos segundos más se podrían ver las estrellas, pero quemaría todas las fotos con los objetos cercanos porque refractan la luz. Esto significa que en el espacio las exposiciones largas serían imposibles porque la radiación solar quemaría la película. Sin embargo, hay fotos de larga exposición en las que se ven campos de estrellas en el espacio, pero todo lo demás está desenfocado. En mi libro muestro distintas fotos y explico qué apertura tiene el diafragma de la cámara y cuál es el tiempo exposición. La llegada a la Luna: otra de las icónicas imágenes lograda el 20 de julio de 1969 fue el momento en que la bandera de los Estados Unidos es clavada en la superficie lunar. Hoy otras hay seis.   —Otro punto en discusión es la bandera ¿flameando? —¡Exacto! Se preguntan por qué aparece la bandera de los Estados Unidos flameando si en la Luna no hay aire… ¡No está flameando! Cuando los astronautas clavan la bandera aparece extendida porque está sostenida por una varilla, justamente para que no quede colgando. Cuando la están instalando parece que flameara porque la varilla que la sostiene le transmite el movimiento, nada más. —¿Cuál es el otro mito que derriba? —El que habla de la carrera con la URSS para ver quién llegaba primero a la Luna. En 2009 entrevisté a dos cosmonautas soviéticos de la época que rivalizaron con los Estados Unidos (décadas del 60 y 70) y ellos mismos dijeron: “No tengan ninguna duda que doce hombres caminaron en la Luna en seis misiones”. ¡Qué mejor que los rusos para decir eso! Buzz Aldrin despliega el equipo científico para la superficie lunar.   —¿Qué fue lo que más asombro que descubrió de la misión Apolo 11? —Sin dudas, la manera en que más de 400 mil personas interactuaron, no sólo la NASA, para que pudiera llevarse a cabo la misión. Por ejemplo, una empresa desarrolló el cohete Saturno -era un gigante de 111 metros- en tres etapas y cada una de esas etapas fue fabricada por distintas empresas. —Que incluso estaban distantes, geográficamente hablando… —Exacto. Una estaba en California, la otra en Nueva Orleans. Tuvieron que ponerse de acuerdo e hicieron cada etapa del cohete para ensamblar sus partes. Por otro lado, otra empresa hizo el traje espacial; otra, la mochila de oxígeno con todo el sistema de control de vida para acoplarla a ese traje espacial. El jeep lunar fue desarrollado por la General Motors. El módulo lunar y el módulo de mando fueron realizado por empresas distintas.  O sea que estamos hablando de un conjunto de empresas que tuvieron que juntar sus esfuerzos y ponerse de acuerdo para que todo pueda engranar como el mecanismo de un reloj. —Pero además hicieron todo, prácticamente, en tiempo récord. —Si. El presidente (John Fitzgerald) Kennedy lanza la carrera lunar cuando dice: “Podemos ir a la Luna no porque sea fácil sino porque es difícil”. Lo dijo en el primer discurso ante el Senado en 1961 y el 1962 frente al público en una universidad. Pasaron siete años solamente desde ese momento. Eso es lo que más me llamó y me sigue llamando la atención: todo fue posible porque todos los recursos de un país estuvieron puestos en esa misión. “Más de 400 mil personas interactuaron para lograr la misión Apolo 11” La Tierra asoma por el horizonte lunar durante la inserción orbital del Apolo 11.   —¿Cuál fue el costo de la misión Apolo 11? —Fue de 30 mil millones de dólares. Hoy el costo sería de 100 mil millones de dólares. La NASA no escatimó en gastos y las empresas les cobraron costos increíbles, por eso creo que hoy eso sería diferente. —Los astronautas estuvieron más de dos horas explorando la superficie ¿qué fue lo que hicieron allí? —Extrajeron aproximadamente 21 kilos de roca lunar. Sin embargo, Apolo 11 fue cerca del Ecuador Lunar que, geológicamente hablando, era poco interesante porque era un lugar llano y tranquilo. Pero esas fueron las necesidades para aterrizar la primera vez. —¿Qué se comprobó con el estudio de esas rocas? —Se pudo comprobar qué tipo de desgaste tenían, qué diferencias tenían con respecto a las rocas de la Tierra. Algo interesante para los “conspiranoicos”: si bien la Luna tuvo un pasado “volcánico”(tiene la misma edad de la Tierra, 5 mil millones de años), en ese tiempo las rocas lunares recibieron radiación solar y cósmica de manera constante, cosa que no pasó en la Tierra por la atmósfera que tenemos como escudo. Ese continuo bombardeo de radiación solar y cósmica ha cambiado la composición química y mineral en la Luna. Apolo 11 fue la primera expedición que trajo rocas lunares, las otras trajeron más. Rocas lunares traídas por los astronautas de Apolo 11. Todas las muestras extraídas están actualmente en un laboratorio de la NASA en California.   —¿Qué diferencias notaron entre las rocas traídas por Apolo 11 y Apolo 17, la última misión? —Buena pregunta… Porque las últimas misiones (Apolo 15, 16 y 17) fueron a lugares más arriesgados y geológicamente más interesantes. Las últimas misiones sí pudieron descubrir rocas que databan de la época del origen de la Luna. —¿Cómo lo supieron? —Porque estaban cerca de cráteres de impacto y lugares donde, por los rastros de la superficie, evidenciaba una antigua actividad volcánica, cosa que el Mar la Tranquilidad donde alunizó Apolo 11 no había. Las rocas fueron analizadas por científicos de todo el mundo La vida de la tripulación de Apolo 11: fama, depresión y vida mediática Tripulación del Apolo 11 (de izq. a der.) Neil Armstrong (Comandante), Michael Collins (Piloto del módulo de mando) y Eugene “Buzz” Aldrin (Piloto del módulo lunar)   Cuando Neil A. Armstrong (38), Edwin E. Aldrin Jr. (39) y Michael Collins (38) regresaron a la a Tierra la vida les cambió por completo. No solamente por lo que significó para cada uno el logro profesional sino por lo que vivieron a nivel psicológico y emocional. —¿Cómo fue la vida después de Apolo 11 para ellos? —El promedio de edad de la tripulación era 39 años ¿qué más podían hacer después haber ido a la Luna? Tuvieron muchos conflictos emocionales.  Inmediatamente después comenzaron los viajes por todo el mundo, incluso Armstrong y Collins estuvieron en Argentina en octubre de 1969 y fueron recibidos por el entonces presidente Juan Carlos Onganía. Aldrin vino por el décimo aniversario. De los tres, Armstrong se convirtió prácticamente en un ermitaño y aparecía cada tanto solo por algún aniversario. —Aldrin fue el más mediático… —Aldrin pisó la Luna quince minutos después que Neil pero siempre fue, es y será el más mediático. Tuvo sus bajones, pero aceptó todas las invitaciones que le hicieron. Hasta apareció en películas e incluso llegó a participar del reallity Bailando con las estrellas. Ahora mismo, a los 89 años, está vendiendo remeras por el 50° aniversario de la llegada a la Luna. De los 12 caminantes de la Luna viven solamente cuatro. Algunos pasaron por adicciones y muchos de ellos han modificado su pensamiento y filosofía de vida hasta al punto de crear una filosofía propia. Sin dudas, la Luna los impactó para siempre. Cómo fue confeccionado el traje de la tripulación Apolo 11 Buzz Aldrin desciende del módulo lunar, 15 minutos después de Armstrong.   Los trajes que usaron los tripulantes del Apolo 11 debieron ser confeccionados de una manera especial. Ya no podían ser trajes como los que se usaban para las “caminatas espaciales”, donde los astronautas flotaban en el espacio, sino que debían servir para caminar y trabajar con herramientas.  Para ello, en 1969, la innovación dijo presente y la industria textil se sumó a la metalúrgica. -Los primeros trajes espaciales que se hicieron en la historia fueron pensados para salir de la nave y hacer caminatas espaciales, flotar en el espacio. Esos trajes estaban preparados para proveer de oxígeno al astronauta, protegerlos del vacío espacial, de las temperaturas extremas y de la radiación. Aparte de eso, la tripulación del Apolo 11 necesitaba que les sirviera para caminar: ser hermético y flexible para manipular herramientas e incluso poder levantarse si se caían. Hubo que trabajar mucho en las articulaciones de los codos, las rodillas y sobre todo en los guantes porque la manos tiene 17 articulaciones y es la parte más compleja del cuerpo humano. —Todo eso hizo que desarrollaran materiales nuevo y debieron arriesgarse a lo que pasaría en la práctica… —Exacto. Prácticamente desarrollaron elementos nuevos que resultaron ser cruza entre la industria textil y la metalúrgica. Crearon tejidos que hoy usamos sin darnos cuenta como las telas de lycra, las máscaras antiflamas que usan en la Fórmula 1, los trajes de amianto, por ejemplo… todos son derivados de la tecnología espacial ¡Fue extraordinario! El traje -el A7L- aún sigue siendo una maravilla de la industria espacial. —¿Cómo quedaron después de ser usados en la misión? —La caminata de Apolo 11 duró apenas dos horas y media, pero quedaron percudidos. Luego se supo que la Luna tiene tantos impactos de meteoritos que las rocas quedan prácticamente reducidas a una fina arenilla, similar a la de vidrio y que es terriblemente corrosiva tanto que llegó a cortar la primera capa de los trajes. Ese polvo se llama regolito lunar y es resultado de las rocas lunares golpeadas constantemente por meteoritos. Los trajes de los tripulantes de Apolo 11 permanecen exhibidos en el museo de la NASA. “Las huellas del hombre van a quedar más un millón de años en la Luna” Una de las primeras pisadas humanas en la Luna.   “Al no haber aire, ni lluvia, ni viento ni nada, las huella del hombre van a quedar, por lo menos, más un millón de años impresas en la Luna. Vamos a pasar nosotros, nuestros bisnietos, generaciones y generaciones y las huellas van a seguir estando ahí para siempre”, aseguró Córdova.      
15 Jul 19
SoldelaPuna

Eugene “Buzz” Aldrin en la Luna, una de las más icónicas imágenes del hombre en otro mundo. “Las huellas del hombre van a permanecer millones de años en la Luna”,  dice Diego Córdova, historiador argentino e investigador de las misiones espaciales, a Infobae.  Autor de Huellas en la Luna, un libro con define su obra con entusiasmo:”Se trata […]